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lunes, 1 de abril de 2013

Dar el agua.

El arroyo de La Matilla hasta arriba.
En ciertos círculos, no del todo recomendables, "dar el agua" significa avisar. "Agüita, agüita, los maderos" indica que hay que dejar de hacer lo que se está haciendo (generalmente, algo ilegal o al menos mal visto) y salir de naja, o por piernas, o llevar los zapatos a casa o coger las de Villadiego.
Yo no soy de echar las culpas al tan socorrido cambio climático y comentar que llueve mucho o poco según la época y el año. Quien quiera saber mi posición al respecto, que consulte mis tres primeras entradas en el blog allá por el año 2009 (joé, qué de tiempo llevo escribiendo), pero es que ha llovido un montón:
- jarrear
- diluviar
- caer chuzos de punta
- llover como si lo fueran a prohibir
- caer la mundial



y claro,
- llueve sobre mojado
- la gota que desborda el vaso ya colmado y
- nunca llueve a gusto de todos


Compuertas abiertas en El Vado

La semana supuestamente santa se ha pasado entre nubes y soles, como tantas otras desde que yo recuerdo, porque son cosas de la primavera. Si alguien quisiera garantizar (ya se sabe, en cuestiones meteorológicas no hay nada garantizado excepto la irregularidad) ciertas celebraciones al aire libre, que las convoque a primeros de julio... y siempre puede haber tormentas, claro.




Ahora, a raíz de todo lo que ha llovido, y pese a las goteras y humedades en sótanos, da gusto ver correr el agua. Los arroyos y los ríos bajan que da gusto verlos y claro está, hay que "dar el agua", abrir las compuertas de los pantanos porque están que rebosan.


Años hacía que no veía esto yo...
En la sierra de Guadalajara, un rincón en que se vive el "estiaje", o lo que es lo mismo: que en verano los arroyos se sequen, esta primavera se está viviendo en plan Pirineos. Se ha juntado lo que llueve, lo que escurre y lo que se ha fundido de la nieve. Si, como dicen las abuelas, el agua de primavera es la fuente del verano, no deberíamos pasar sed este año.
Pero... lo dicho: la irregularidad forma parte de nuestro clima. De momento, hay agua y hierba como para envidiar a las vacas o las ovejas. Luego ya veremos.



Disfruten del agua.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Cambio climático y III

CONSIDERACIONES III


El Ártico se funde, es obvio. La capa de hielo se retira, el grosor del hielo se reduce, los osos polares van a tener problemas… ¿Saben vds que el hielo del Ártico tiene unos dos mil años? ¿y qué había antes de esa fecha? ¿había hielo? ¿agua?

¿Por qué los vikingos llamaron Groenlandia a esa gran isla? (Groen, Grün, Grön= verde). Mira que si pasaron por allí y era verde la isla porque el hielo se había fundido cuando ellos navegaban por esas latitudes.

Pero ya está informada la Humanidad y todo el mundo sabe que el cambio climático existe, que es una catástrofe y que el planeta se va al garete.

Y en éstas aparece en el horizonte la solución a nuestros problemas energéticos, clave para no contaminar más y salvar la vida tal y como la concebimos; dicen que es limpia y barata, y que sus fuentes son amplísimas. ¿No lo han notado vds.? No hablamos de energía eólica o solar, no. Sutilmente, desde hace un tiempo en los medios de comunicación salen sesudos analistas hablando maravillas de la energía nuclear. Sí. Esa. Limpia, dicen, por eso no quiere nadie que los residuos (activos por siglos) estén cerca de sus casas. Fuentes casi inagotables: minas de uranio, ¿en manos de quién están esas fuentes? ¿Viaja alguno de sus propietarios en el metro con nosotros? Centrales nucleares: el negocio está en la construcción del monstruo. ¡Cuánto cemento y hormigón se necesita para levantar semejante fábrica de energía!
No nos dejemos engañar: la electricidad sí es limpia; los residuos radiactivos son perpetuos (a escala humana, no geológica) y el negocio de la construcción es una milonga para los de siempre.
No se crean nada y piensen. Es gratis… aún.

Cambio Climático II

CONSIDERACIONES II

El cambio climático existe. Menuda perogrullada, ¿verdad?, pero el cambio climático existe desde los orígenes del planeta Tierra. Hubo selvas tropicales en Málaga, y en zonas desérticas de África hay representaciones de animales que hace muchos siglos no habitan en esas tierras. ¿Hubo un régimen distinto de temperaturas y precipitaciones? Seguramente sí.
Y ahí viene lo complicado de asegurar ciertos datos: la meteorología tiene apenas 200 años de historia, es decir, que el registro de temperaturas y precipitaciones tiene dos siglos, y eso, en períodos geológicos es un pestañeo. No es representativo. Los registros fiables no explican cuánto frío hacía en Burgos cuando el Cid andorreaba por allí, si Alatriste se pelaba de frío entre duelo y duelo o si la Revolución Francesa tuvo su origen en una “miniglaciación” que arrasó cosechas durante unos cuantos años previos al esplendor de la guillotina. Lo que sí parece claro es que los cambios que afectan a grandes zonas del planeta, como el fenómeno de”El Niño” o “La Niña”, tienen su origen en los cambios de temperatura de las corrientes marinas que –no lo olvidemos- son el principal factor condicionante del clima en el planeta. La paleo oceanografía, estudio del pasado de los océanos y mares, podría darnos muchas claves: por qué se altera la temperatura y sobretodo, cada cuánto pasa esto. Ahí sí está la clave, en mi opinión.

Seamos serios: que nieve en la Sierra de Guadarrama en abril o haga calor en Sevilla en julio, no implica que el planeta se vaya a paseo, pese a que las productoras de televisión y los periodistas hayan descubierto que el tiempo atmosférico es noticia. Hacer un directo desde el Puerto de Somosierra en diciembre porque hay cinco grados bajo cero es perder el tiempo (no el atmosférico), aunque sí puede ser útil para quien tenga que salir de viaje ese día.

Y en esto, llegó el profeta, el nuevo mesías, más bien “el listo”, o mejor aún, “el enterao”. Al Gore, vicepresidente de un país que se negó a firmar el protocolo de Kioto descubre que las temperaturas medias del planeta van subiendo (de las precipitaciones no dice nada) y que él (que cobra una cantidad indecente de dinero por mostrar estadísticas) es quien va a sacudir las conciencias…sobretodo en su país, los Estados Unidos, con un gasto energético inasumible y con las fuentes de energía petrolífera en manos de sus amigos árabes. Y por contraste, el anterior presidente George W. Bush, a quien todos recordamos por sus grandes y acertadas decisiones, autoriza que se busque petróleo en Alaska, cambiando la ley para que los santuarios naturales puedan ser explorados o perforados en busca de más petróleo. ¡En qué manos estamos!

A vueltas con el cambio climático I

A vueltas con el cambio /Consideraciones I

Hace unos cuantos años, cuando yo estudiaba geografía y no había ordenadores para procesar tantísimo número y las tablas sobre cualquier cruce de datos se elaboraban con calculadora y una planilla bien organizada, empezó un grupo de especialistas a apuntar la teoría del cambio del clima a nivel mundial.

Los primeros estudios, según nos contaba nuestro profesor, se centraban en los restos que los aviones dejaban en la atmósfera, producto de la condensación de los gases de los motores a reacción por efecto de las bajísimas temperaturas que hay a esas alturas. Se empezaba a apuntar que eso, sumado a la creciente polución atmosférica, fruto sobretodo de los humos industriales y del automóvil, producirían cambios en el clima tal y como lo conocíamos. De hecho, aparte del agujero de la capa de ozono de la Antártida, ya se daban casos de lluvia ácida en países de Europa, como Francia y Alemania que veían como los bosques de la región de los Vosgos y de la Selva Negra respectivamente, eran devastados por la fatídica combinación de la lluvia con los gases provenientes de las industrias (propias y de países vecinos como la entonces Checoeslovaquia). No es la química mi especialidad, pero creo recordar que bajo determinadas condiciones la combinación de la molécula del agua (H2 O), junto al azufre (S) y los diversos óxidos del carbono (monóxidos y dióxidos) pueden acabar formando nada menos que ácido sulfúrico (SO4 H2), que como todo el mundo sabe, no es precisamente saludable. Los bosques se convirtieron en descampados con un montón de troncos pelados, restos de abetos en su mayoría.

Se conocía ya entonces el llamado “efecto isla de calor”, que se explicaba de una manera muy sencilla: si acumulas fuentes de calor en un reducido espacio, la temperatura media de ese espacio aumentará en relación al espacio que lo rodea. Y para muestra un botón: cualquiera que conozca Madrid sabe que hace más frío siempre en la periferia que en el centro y a veces con diferencias considerables: entre el Puente de Segovia y la Puerta del Sol (no llega a cuatro kilómetros) puede haber cinco grados de temperatura de diferencia, lo justo para convertir la nieve en agua.
Yo tengo 47 años con la oposición ganada para 48. Cuando era un crío, en mi casa sólo había una estufa de butano, que se ponía poco y sólo cuando hacía mucho frío. En la calle había pocos (muy pocos) coches y la calefacción central era un lujo de casas de ricos que vivían en el centro. Si eso lo extrapolamos resulta que las emanaciones de calor que entonces salían de Madrid eran muchísimo menores, por lo que tal vez sea verdad que en Madrid hacía más frío hace años, o más exactamente, Madrid emana más calor, el efecto “isla de calor” de la capital es mucho mayor ahora.
Tampoco se puede cuantificar el hecho de “hacer frío”. Si en vez de ir en el coche directamente desde el garaje de tu casa al garaje de la oficina, tienes que esperar quince heladores minutos al autobús (en una marquesina cuyo diseñador jamás espera al autobús en enero), o si tus hijos están en casa calentitos en el sofá tumbados jugando a la consola, no tendrán la sensación que tuvimos la mayoría jugando a la pelota en la dura calle, sin más abrigo que un jersey de lana tejido por nuestra madre o nuestra abuela.El frío, la sensación de frío, forma parte del clima; éste resulta de la combinación de diversos factores, como la temperatura, el régimen de precipitaciones, la altitud, la distancia al mar… Si se altera uno de los factores, el conjunto cambiará.