viernes, 17 de febrero de 2012

F R Í O

Ha hecho mucho frío. Sin bromas, sin paliativos. He visto en el curro fotos de casas enterradas bajo cinco metros de nieve en ciertas zonas de Rumanía; pingüinos con calefactores en el zoológico de Amberes, porque han nacido allí (son belgas, como Tintín) y no habían nunca padecido semejante rasca.
Uno, humildemente, también tiene sus batallitas. No hablo de los putos periodistas que no fueron a clase el día que explicaron las zonas templadas del planeta, y achacan las olas de frío siberianas al famoso y útil "cambio climático". Y si alguien quiere saber mi opinión, consulte los tres primeros artículos de este blog-desahogo hace un par de años.
Pues como decía, el pasado fin de semana (libre, al fin), nos subimos a Robleluengo, a la sierra de Guadalajara.
Primera decepción: no había ni gota de nieve. Bien es verdad que la altitud no llega a la media del Himalaya, puesto que son 1.100 metros, pero es que en el Ocejón (que supera los 2.000 m) tampoco habia. Luego lo entendimos: había hecho tantísimo viento que se habia llevado todo. Todo es todo, incluyendo tejas, depósitos de agua, comederos de pájaros...
Segunda decepción/mosqueo: me encuentro el grifo del patio tirado en el suelo. Más mosqueado que un pavo en Nochebuena lo vuelvo a meter a presión y con mucho tacto, abro el agua. El grifo no sale disparado pero el agua sale a borbotones por la pared del lado norte:  reventón. Y eso que dejo la tubería vacía y un grifo de desagüe abierto...
Menos mal que hacía sol, y unos 5º y comimos. Avisé al albañil, que quedó que avisará al fontanero y que ya me avisarán... o sea, julio. Volvimos a Madrid pero yo tenía ganas de pisar nieve y apoyado en mi hijo mayor, nos preparamos para dar una vuelta por Guadarrama, que nieve habia mucha, y además la veíamos por el camino.
Llega el domingo y en vez de descansar, nos levantamos a las seis y media de la mañana. Recupero viejas sensaciones montañeras, como preparar el colacao y meterlo en el termo, ultimar la mochila y salir. El termómetro marca en mi casa unos optimistas -6º y nos dirigimos raudos hacia la sierra para poder aparcar y volver temprano a casa.
Llegamos a Navacerrada a las 8 de la mañana, subiendo en ágil caravana desde Villalba, pero no se quedaba nadie en el puerto (iban todos a esquiar a Valdesquí) y pudimos aparcar bien, con el coche apuntando hacia abajo y sin riesgo de quedar encerrados por algún "mariano".
Con unos optimistas -9º según el coche, viento fuerte, nevando y aún de noche, y no obstante de ir bien pertrechados, desestimamos la subida a Bola y/o Cabezas o Maliciosa. La nube era tan densa y las condiciones tan complicadas, que optamos por el socorrido camino Schmid. De hielo no, de piedra, nos quedamos cuando vimos el termómetro de Venta Arias, tradicional restaurante en el que en toda mi vida he entrado dos veces. Una creo haber tomado algo...¿o me invitaron?: -14º y viento. Así que nos pusimos a andar. Éramos los primeros y no tuvimos problemas de correr o adelantar legiones de chonis, maris, conchas y marianos como suele pasar en esa vía. Hicimos la ruta del Collado Ventoso y luego por la carretera de la República, hasta el puerto de la Fuenfría. El paisaje es magnífico, ademas empezó a abrir el nublado hacia el lado sur y disfrutamos caminando. Pero el intenso frío nos quitó las ganas de prolongar la marcha hasta Marichiva o el convento de Casaras, porque ¡¡los muslos no nos habían entrado en calor después de dos horas y pico de marcha!!. Así que vuelta hacia Navacerrada.
Habia dejado de nevar, pero el frío seguía siendo muy intenso, aligerando, aligerando, nos empezamos a cruzar con diversos montañeros/excursionistas y al llegar a la pista del bosque ya el número de humanos era tal que no se podía casi ni caminar. Menos mal que madrugamos. Muertos de frío y de hambre, cuando llegamos al coche, nos comimos sendos bocatas de jamón con tomate, acabamos con el colacao y con casi un paquete de galletas entero y ¡hale! para Madrid. En esos momentos, a eso de las 13 hs, la cola de vehículos de arranca-para llegaba hasta casi el pantano y el pueblo de Navacerrada.

Hay que madrugar para disfrutar, pero aún así hay demasiada gente. Pero voy a tener que recuperar la Sierra de Guadarrama... por lo menos, hasta que me arreglen las tuberías...

domingo, 29 de enero de 2012

Siete días.

Se cumple en estos días el aniversario de los que se conoció en 1977 como los "Siete Días de Enero" y también "Siete días de plomo". Fue una semana de aúpa en la que todo malnacido con intereses espúreos se dedicó a hacer la puñeta a sus semejantes para impedir que en este puñetero país se pudiese vivir en paz. Los graperos del GRAPO, supuesto grupo terrorista de izquierda que siempre hizo el caldo gordo a la derecha más rancia y que acabó como una banda de atracadores de bancos, secuestró en un alarde de desfachatez y desafío al gobierno al consejero de estado José María de Oriol y luego en medio de toda la tensión tras la muerte de los estudiantes al general del ejército Villaescusa.
En esos días, hablábamos de Oriol y Villaescusa como si fueran Ramón y Cajal, que como dice el chiste: "siempre iban juntos a todas partes".
Yo recuerdo el comienzo del ciclo de esos "días de plomo" un domingo a mediodía, comiendo en casa, toda la familia junta. En el telediario hablaron de la manifestación proamnistía (a la que no fui por un pelo) que se había convocado, ilegalmente, claro, que las leyes las hacían ellos. Y que había habido un muerto. Arturo Ruiz, un estudiante de 19 años al que mató un fascista armado en la calle de la Estrella, al lado de San Bernardo. La impunidad con la que esos grupos de matones se movía era absoluta. Además iban casi de uniforme: chupa de cuero, peinado con gomina, gafas de sol y pantalón azul marino. Algunos llevaban nunchakus, martillos e incluso pistola. El caso es que la montaron gorda.
El lunes se convocó una manifestación (ilegal también, claro) para protestar por el asesinato y la escasa diligencia que la policía mostraba. El caso es que en esta manifestación volvió a salir lo más granado de los grises y en una esquina de Gran Vía, muy cerca de donde habían matado a Arturo, un gris reventó la cabeza de una estudiante, Mari Luz Nájera, con un bote de humo disparado a bocajarro. Allí mismo murió. Luego el GRAPO secuestró al general Villaescusa. Lo siguiente que recuerdo es oír en la radio que habían atacado un despacho de abogados. La radio, plural y creíble de aquella, lo atribuyó a "un ajuste de cuentas entre mafias del transporte". Hijos de puta.
Llegué al instituto y no dimos ni la primera clase; se montó una asamblea, se convocó huelga y nos fuimos porque de aquella, la movida se podía complicar.
Miedo es algo que se queda corto para definir lo que se sentía en mi casa. Mi madre revivió el miedo al año 39. A temer que volvieran a llamar a la puerta, porque nos temíamos un golpe de estado. Yo lo viví con una mezcla de intensidad y algo de inconsciencia (tenía 15 años y lo tenía todo clarísimo) ¡qué cosas!
El tercer gran bloque de memoria me viene en el entierro de los abogados. Lo organizó el PCE, y si recuerdo algo era el silencio: ni un grito, ni una consigna. Salí del metro de Alonso Martínez y nos reunimos cientos de miles de personas, sin una bandera, sin una pancarta. Silencio. Solamente un helicóptero sobrevolaba la concentración. Ahora sale el "ejque", el Bono, socialista que ha estado ganando 12.000 euros mensuales como presidente del gobierno que era el rey el que volaba en ese helicóptero. Pues muy bien... si él lo dice.

Los de la caverna, lo más rancio de los que mandaban no querían soltar el poder. Nada, ni un ápice. Luego estaban los que tenían algo más de visión y entre ellos el ministro del Interior, Martín Villa. No había tipo en el mundo más odiado. Le llamábamos "el sastre" porque ante las preguntas sobre las investigaciones para aclarar los asesinatos, siempre respondía: "tomaré medidas". También le llamaban "el tercer polvo", porque todo el mundo le quería echar y nadie lo conseguía.

Me estoy haciendo viejo. Mi hijo ahora tiene esos mismo quince años ya camino de dieciséis y ni de coña vive lo que vivimos nosotros. Por mucho que la crisis apriete. Cierto es que en estos tiempos tan grises cuesta pensar en que esto va a mejorar. Como entonces. No parece fácil ni lo es, pero tampoco fue nunca la vida fácil. No queda más remedio que apretar los dientes y seguir. O como digo yo ante ciertas propuestas de incompetentes al mando: callar y coger piedras.
Los inútiles mandaron y ahora también mandan, en todas partes. Y si no, véase el ejemplo del ministro español De Guindos: al frente de Lehman Brothers España cuando el banco ese arruinó la economía mundial. Cuando montas en un avión tienes que pensar que quien está a los mandos es competente y conoce su oficio; no queda más remedio.
Se supone que en un sistema democrático votas a quien te convence. Pero resulta que la ley está hecha a la medida de los que mandan. La ley electoral no es justa ni representativa. Se concibió hace 30 años para asegurar mayorías fuertes y representatividad local y regional: nacionalistas. Ahora es injusto que eso siga así, pero las reglas del juego están hechas.
Hay que pelear, coño, no podemos dejar que hagan lo que les dé la gana. Los inútiles que han hundido los bancos se jubilan con millones de euros; el yerno del rey se los apanda y los saca de España; los caciques regionales se embarcan en gastos faraónicos y luegos piden y piden. Ahora nos aprietan, nos suben el IVA, el gasoil, nos bajan los sueldos y nos aumentan las jornadas. Su plan está claro: la pasta es nuestra y la repartimos como queremos. ¿Queréis trabajo? Pues todos autónomos. Así os pagaremos por lo que hagáis, poco y cuando nos me venga bien y encima pegaos entre vosotros por aquello de la competividad. Rondamos volver a la mano de obra esclava si no lo estamos ya (véase Apple y China).

Tenemos fuerza, somos el 99%, podemos influir en el mercado, comprando aquí o allá, esto o lo otro. Podemos votar y echarles para que nos representen de verdad. Y sobre todo, no hay que pasar una: politico que robe, a la cárcel y que devuelva la pasta. Y si quiere ganar mucho, que se quede en la empresa privada y no robe en la pública. Nadie le obliga a ser político. Hay que ser consciente de la fuerza que tiene cada uno de nosotros.

No lo olvidemos. También salimos de aquella del 77, entre todos.

Echad un ojo a: http://politica.elpais.com/politica/2012/01/28/actualidad/1327776171_202570.html y
si se puede recuperar: Siete días de enero , la película dirigida por J.A. Bardem. Verla en ciertos cines era todo una demostración de valentía.

martes, 20 de diciembre de 2011

Advenimiento

Con estas fechas que ya tenemos aquí, que se nos vienen encima desde más o menos el dia del Pilar, porque los putos periodistas quieren ser los primeros en dar las noticias y la Navidad empieza en octubre, la Semana Santa en enero y el verano en abril, me pasa una cosa muy curiosa: ya no las odio tanto y empiezo a comprender lo que vienen a significar para mucha gente. Principalmente, porque dentro de "mucha gente" me incluyo yo. Hay cosas que no me engloban, como el dichoso fútbol (o casi) o seguir ciertos programas de la tele... pero uno vive en el mundo y pasa lo que pasa.

Decía que ya no las odio tanto porque el tener niños hace que uno se sienta reymago o papanoé ese, le mole esconder juguetes, participar en la ilusión de los niños (¡almas cándidas ellos!, que luego se estropean, claro) y uno se va ablandando con los años, haciéndose viejo, claro.

Decía el otro día, hablando con una muy buena amiga, con la que compartí muchos años de estudio, paseo, charlas y más cosas, que lo malo que tiene pensar siempre lo mismo es que uno puede evolucionar pero no cambia radicalmente a menos que tenga una experiencia extrasensorial (las drogas y ver santos andan muy de la mano) o un hecho dramático, las cosas las seguimos viendo de la misma forma.

Y como dos años no son nada, yo sigo pensando lo mismo de las fiestas (véanse

http://piensagratis.blogspot.com/2009/12/odiolaloteriapuntocom.html y
http://piensagratis.blogspot.com/2009/12/feliz-navidaz.html )

Pero este año las cosas andan realmente chungas. No lo digo porque sea la moda o lo digan en la tele o lo digan los putos políticos (sí, esa clase política española que se ha convertido en un problema en sí misma); lo digo porque lo veo todos los días, y sobre todo, lo siento.

En estas fechas (joé tó lo que he metío desde que empecé) se celebraba el Adviento, abreviatura de Advenimiento, en el que se supone que los cristianos deben prepararse para celebrar correctamente la Navidad, que es un periodo de esperanza, blablabla que todos ustedes seguramente saben.

Al igual que otras fiestas cristianas, coincide SOSPECHOSAMENTE con las fiestas paganas, que esta época celebraban el solsticio de invierno. En estos días, cortos, fríos, y ante la que se avecina ('qué gran personaje el Rancio!) los pobres humanos que vivían en sus chamizos, se atiborraban de todo lo que podían para acumular grasa como los osos, para soportar el laaargo invierno.

En el año 2011 (de esta era, que ya se sabe que hay religiones con unos cuantos años de diferencia) seguimos con la cosa esta y nos encontramos que tenemos por delante no un invierno, sino un túnel negro como boca de lobo. Mira, otra tontuna que surge: resulta que la expresión no se refiere a la boca de un lobo (canis lupus signatus) sino al estrecho acceso de los puestos de vigia en lo alto de un mástil de un barco. Debe ser que ver la costalada que te puedes pegar, hace que todo se vea negro...
El túnel, al igual que el invierno, se ve largo y oscuro pero poco a poco la luz de los días aumenta (ná, cosa de un minuto) pero el proceso no se detiene: la tierra gira y los días y las temperaturas mejorarán y los pobres humanos podrán volver a comer y tamtién, tener esperanza en que el mañana será mejor que el presente. Cuando el presente está tan chungo como el nuestro, y contraviniendo las leyes de Murphy, es mejor pensar y desear que todo va a ir a mejor.



Yo les deseo a todos de todo corazón, que el mañana sea mejor que hoy. Y aunque nos acordemos de los que ya no nos acompañan y no ven los jalones del camino que vamos culminando, lo hagamos con una sonrisa, pensando que ellos aprobarían y disfrutarían del momento especial que es este.



y para no perder la tradición, les deseo Felices Pascuas, Feliz Nochebuena, Feliz Navidad, Felices Pascuas, Felices Reyes y que el año que empieza sea el mejor.



¡Hale! y disfruten.

Las fotos las he cogido de por ahí, del google ese que todo lo sabe...


jueves, 17 de noviembre de 2011

Las cosas por su nombre.

Con los libros que leí y me gustaron me pasa lo que con los buenos amigos o los vinos conocidos: me da mucha pereza buscar otros. Las grandes novedades editoriales no me seducen, y además me mosquea que escritores que van de bordes por la vida aparezcan en plan dicharachero por todas las teles, radios y suplementos varios para hablar de la enésima secuela del libro aquel que sorprendió en su momento pero que, como le pasaba al Tachenko de 'La hora chanante' pues YA CANSA. Viene esto a cuento de que por pereza (o tacañería para no gastar) rebusco en el trastero o en la biblioteca de Campillo de Ranas y encuentro libros que leí hace tiempo, y como tengo buen recuerdo de ellos, pues ¡hale! al metro conmigo, que es donde más leo.
Hace un par de meses escribí una entrada que se titulaba "Hablando se entiende la gente" y en un párrafo del libro que actualmente me acompaña en la línea 10
("Plenilunio", de Antonio Muñoz Molina) viene un párrafo que coincide escandalosamente con lo que intentaba plasmar. Viene a cuento de los pensamientos del personaje, que tiene a la mujer más pa allá que pa acá y reflexiona sobre la forma de llamar a las cosas.
Dice: "Daban miedo las palabras, y para eludirlo se buscaban otras, pero enseguida el miedo volvía a inocularse en ellas, y había que abandonarlas otra vez, sustituyéndolas por otras, por palabras no usadas con las que pudieran comerciar más fácilmente la cobardía o la mentira, la coacción, el disimulo. En el norte, a las matanzas de los pistoleros personas dignas de todo respeto les llamaban lucha armada, y al terrorismo, abstractamente, violencia, y un disparo en la cabeza de alguien era una acción.  De un modo parecido, su mujer no estaba internada en un manicomio, y ni siquiera en un sanatorio, sino en una residencia, pera la residencia estaba en el mismo lugar y llevaba el mismo nombre que el antiguo manicomio..."

Yo hay días que me canso de ver en la prensa y en los supuestos medios de comunicación lo mismo y ya he escrito sobre esto: las consignas las dan unos cuantos en un despacho y ¡hala! a repetirlas a ver si la gente se lo cree. Tenemos encima una papeleta (no solo la electoral) considerable. Los llamados "mercados" la tienen tomada con la deuda pública, dinero que el estado pide a prestamistas para gestionar nuestra vida y que luego (como todo quisque que haya pedido un préstamo), hay que devolver. Lo malo es llegar a un punto en el que necesitas un préstamo para pagar otro que no has podido liquidar. Ese es el momento chungo, porque si te lo dan es porque te van a exprimir hasta las lágrimas del último conducto lacrimal... y si no te lo dan, pues ya sabes: sin casa y en la puta calle.
Tengo la sensación de repetirme: es lo malo de decir siempre lo que uno piensa. Si no tienes una aparición sobrenatural, seguirás pensando lo mismo, seguirás siendo consecuente con tus actos y con la educación que quieras dar, por ejemplo, a tus hijos. Siempre te molestan las mismas cosas a nivel doméstico, laboral o nacional... sobre todo porque se siguen repitiendo circunstancias.
Vds. perdonen, pero estoy un poco espeso. Me pongo de una mala leche considerable viendo lo que nos preparan: no habrá nada intocable excepto sus privilegios. No van a buscar dinero suprimiendo el Senado o quitándoles el dinero a los directivos de las cajas o supuestas organizaciones sin ánimo de lucro que, como premio a su nefasta labor, se han quedado con montones de millones. Su plan es fácil: lo ancho para mí, lo estrecho para tí. Porque yo mando y tú me votas ¡pringao!

Disfruten lo que puedan, porque el 21 de noviembre no se va a arreglar el mundo ni se va a hundir más. Los procesos son lentos: por eso se llaman procesos. Lo inmediato se llama suceso.
Información:
la foto de la portada del libro la he hecho yo con mi móvil.
Los planes de marianico: http://politica.elpais.com/politica/2011/11/16/actualidad/1321476670_720434.html
Algo de pasta (ná, unos milloncejos) para recuperar:
1-http://www.elpais.com/articulo/espana/Urdangarin/era/gestor/cobraba/traves/empresa/elpepiesp/20111117elpepinac_24/Tes
2- http://www.elpais.com/especial/caso-gurtel/
3- http://www.elpais.com/articulo/opinion/lastre/dispendio/elpepiopi/20111115elpepiopi_2/Tes

Imagínense lo que hay por ahí: los ERE del gobierno andaluz, la ciudad de la cultura de Fraga en Galicia; los delirios nacionalistas de los gobiernos catalanes, etc...
y para reírse: http://www.youtube.com/watch?v=iqRBtDf_m9U
Lo dicho: Disfruten

lunes, 7 de noviembre de 2011

Cosas inútiles

A veces la realidad te pone el título en la boca y parafraseando la penúltima entrada, he estado tentado de titular esta: "La mierda el debate"; pero ya sería repetirse.
Desde hace un tiempo intento seguir una máxima que me inventé cuando trabajaba de administrativo y se manejaba papel, muuuuucho papel: la tercera vez que mueves un papel de sitio es a la papelera. Si el papel es importante, se coloca o se procesa. Si no es importante, se queda a un lado. Pero de ese lado tenía que salir para ser procesado o pre-procesado. La tercera vez que se mueve indica que no era importante y su procesamiento ya no era necesario. Así que: a la papelera.

Llevo unos días molesto porque me incordian a todas horas y desde todos los medios de comunicación con una cosa inútil, que se mueve por enésima vez: el supuesto gran debate. Y la clave la ha dado hoy un tipo que ha llamado a una emisora de radio del grupo ABC-onda cero- antonia estrés, que es quien lo emite: el debate sólo les importa a los putos políticos y a los periodistas-acólitos. Se han lanzado como lobos todos los paniaguados que comentan la actualidad (los todólogos como los llamaba mi amiga Marta). Una patética decía que tenía amigos que, al igual que cuando hay un partido importante, quedaban antes a modo de concentración. NO SE LO CREE NI ELLA.
La mierda el debate es el ejemplo más claro y estomagante de que la clase política vive en su propio mundo, con sus expectativas y con sus tejemanejes. La pasta que cuesta organizar este circo la pagamos usted y yo: de cada diputado, los partidos sacan una cantidad legal de dinero que luego manejan como quieren y engordan misteriosamente. De las cuentas oscuras no sabemos nada, claro. De las claras, tampoco: seguimos sin saber cuánto gana Mariano Rajoy, el pobre. Léase el siguiente enlace: http://www.elpais.com/articulo/espana/Rajoy/Miro/cuenta/fin/mes/tengo/problemas/tienen/todos/ciudadanos/elpepiesp/20070421elpepinac_13/Tes
Por el otro lado no tengo nada que decir: Rubalcaba me fue siempre simpático; no por la gracia que tiene (que en algún armario la habrá guardado) sino porque me parecía un trabajador, siempre dispuesto a currar y calladito pero efectivo. Ahora ha decidido sacrificarse por el PSOE y llevarse en su rostro la hostia monumental que le pega la sociedad al inútil e iluminado Zapatero. Me decían gentes bien informadas que el partido contaba con perder estas elecciones pero que no quería quemar a futuros dirigentes de peso, como por ejemplo Carmen Chacón o Trinidad Jiménez. ¿Estos tipos son tontos? Ni la Chacón ni la Trini van a ser nunca nada relevante a nivel político. Son otra de las ocurrencias del de León, que ahora se va a vivir tranquilamente con un pedazo de pensión por haber "trabajado" 7 años como presidente del gobierno. Esa pensión, se la pagamos usted y yo. Y mientras, la gente pasándolas canutas.
¡Echésmoles! No votes en blanco, no te abstengas. Vota a un partido minoritario (UPyD o IU) que pueda forzar a alguno de ellos a negociar soluciones reales para la gente de verdad. A la porra vuestro debate y a la porra vosotros, mafiosos, que lo único que queréis es seguir ocupando la poltrona o desbancar al otro para poneros vosotros y mangonear más a favor de vuestros amiguetes.
Echen un ojo (si quieren y pueden, claro) a: http://rosamariaartal.com/



Está muy bien escalonada la secuencia con la que nos están estrangulando cada vez más.

Disfruten lo que puedan; las tardes lluviosas dan para mucho. Ya les contaré.

lunes, 17 de octubre de 2011

Luis Martínez Gil, el Señor Luis.

Esta es una entrada muy particular, y solamente algunos entenderán el porqué de hacerla. A veces, con los años, uno parece volverse filósofo y relativizar las cosas. Por otro lado, precisamente por causa de la experiencia, uno aprende que cada cual está en su sitio. Se puede vivir nadando y guardando la ropa, se puede vivir lamiendo culos o se puede uno enfrentar a la vida, a los poderosos, a los malos (¿por qué no decirlo?) y por consiguiente llevarse hostias, que te partan la cara y a veces algo más. Pero te vuelves a levantar, aprietas los dientes, te cagas en sus muertos y sigues tirando porque la vida es bella pero es muy dura. Y la esperanza es lo último que se pierde.
Ya sé que hacía muchos años que no jugábamos al ajedrez (nadie como él para mover la reina dándote leñazos y diezmándote tus defensas), pero aún recuerdo que me felicitaste cuando de tres partidas gané una e hicimos tablas en otra. Con el dominó nunca hubo manera...
No se me olvidarán nunca las charlas que teníamos a última hora de la tarde durante tantos veranos, en la que me contabas anécdotas de la guerra. Parece que te estoy viendo colgando mandarinas con un hilo en un arbusto y luego vacilar a los turistas, diciéndoles que probaran, que era un cultivo especial de la zona. Y ya no te digo, las técnicas utilizadas para "disuadir" a perritos mal educados de que aquella calle no era sitio para que vinieran a aliviarse.
Luis Martínez nació en Tabernas, Almería. Con 17 años, se enroló con Durruti y estuvo pegando tiros en la Universitaria de Madrid. Anda que no pasó frío. Después, traicionado como todos los anarquistas, les relegaron a Aragón, para acabar en la batalla del Ebro. Antes de morirse Franco fue él el primero que me contó que al abrir las compuertas del pantano de Mequinenza, las aguas y todo lo que arrastraban se llevaron por delante a cientos de soldados republicanos. Pero eso era algo oculto, que no pegaba con las historias oficiales. Al acabar la guerra, pasó por un batallón disciplinario. Trabajó en la construcción del Bernabéu, ya ves, codo con codo con los que tuvo enfrente en las trincheras. Y en los 60, harto por enésima vez, con tres hijos y la Sra. Matilde, se fue a Francia a trabajar y cambiar de vida. Vivían en la calle de Juan Antón, mira por dónde, a un paso de donde nosotros vivíamos en Madrid.
Mañana le rinden el último homenaje en el cementerio de Saint Maurice de Beynost, no lejos de Lyón. Y como dice su hija pequeña: "Pas d'eglise", que los curas nunca le cayeron bien. ¿Por qué sería...?

Saint Maurice y Madrid están muy lejos, pero estaremos siempre muy cerca, Sr. Luis.

Paqui: gracias por la foto.

lunes, 10 de octubre de 2011

La mierda la boda...

Es que hay veces en las que uno pasa de la corrección o de parecer más o menos educado (que yo también me eduqué enfrente de un colegio de pago...) y no le da la gana dar vueltas al título, porque es lo primero que surgió y porque además es lo mejor define lo que uno siente.
Yo no hablo del grémlin y el funcionario y todo el rollo que los cobistas, pelotas, rastreros e interesados (prensa teóricamente seria incluida) han estado montando con el tinglado. Yo, personalmente, a todo aquel que se casa le deseo lo mejor, pero es que este espectáculo rancio (por viejo), casposo y retrógrado, con los representantes de esa nobleza española que no sirvió jamas para modernizar el país ni para mejorar la vida de los demás me ha dado asco; y dicho esto, pasamos a la mierda de la boda (con perdón).

Resulta que en Robleluengo, y desde antes de la puesta en marcha del reciente plan de desarrollo de la comarca, con declaración de parque natural incluida, hay un hecho que se repite con demasiada frecuencia últimamente: las bodas en la pequeña iglesia del pueblo. Para casarse allí hay dos vías:
1-  contratar la boda a través de una empresa que hay en un núcleo próximo o
2-  contratarla a través del cura adjudicado (me imagino que por el arzobispado de Sigüenza).
En las bodas, ya se sabe lo que pasa: los novios están a lo que están y entre los invitados hay quienes consideran que pueden y deben comportarse como energúmenos. Una tradición, de origen indio al parecer, consiste en arrojar a los novios un puñado de arroz. He de reconocer que yo he gamberreado y he tirado (a dar) fideos y hasta macarrones, pero en el pueblo, el arroz que no se barra se lo comen los pájaros y las hormigas. La boda se acaba, los novios y los invitados (con energúmenos incluidos) se piran a emborracharse al restaurante con el que han contratado el banquete y allí se quedan todas las porquerías modernas que han tirado: confeti, restos de petardos, pétalos de papel o de tela, corazoncitos de papel aluminio que vuelan y vuelan... material no degradable y desagradable. ¿Quién limpia toda esa porquería...?
Pues también hay dos opciones:
1-  la empresa suele mandar (al día siguiente o al otro) a una persona a barrer y llevarse todos los restos.
2-  la otra opción es la que me enciende: nadie. Cuando los novios contratan la boda aparte de la celebración, el señor cura (que cobra lo que cobra) pasa de mandar a nadie a limpiar eso; y ¿qué pasa? : pues que los vecinos se remangan, cogen sus escobones y se ponen la limpiar la porquería que han dejado otros.
A mí, mi madre siempre me dijo que "no es más limpio quien más limpia, sino quien menos ensucia" y no entiendo la obligación de manchar algo tan bonito, tan cuidado y tan querido como es nuestra plaza y nuestra iglesia (nuestra sí, que pagamos la luz los de la asociación, no el arzobispo).
Hay gente que viene al pueblo a la boda desde más de 100 kms y resulta que son incapaces de dejar el coche fuera del pueblo y pretenden llegar hasta el mismo altar, dejando el coche en la plaza y saturando el espacio público. Además de hacer ruido, tocar la bocina y salir despendolados, tiran porquerías y se van. El negocio se lo llevan otros y la limpieza la hacemos nosotros... ¿para qué quieren los vecinos bodas?

De momento, yo voy a pedir a la asociación que el ayuntamiento de Campillo (o la asociación) ponga una señal de tráfico de "circulación prohibida" y como poner carteles en la puerta de la iglesia no sirve para nada porque o no saben leer o no entienden el castellano, pido una acción decidida por parte del ayuntamiento: que cobre una fianza por la limpieza. Si no limpian, que se quede la tela el ayuntamiento y lo use para dar un salario a alguien del valle que lo necesite.
Solo sé que cuando llegue la primavera y hagamos la limpieza me acordaré de todas las putas bodas que han dejado nuestras rejillas y desagües llenos de papelitos, confetis y demás porquerías...
como vuelvan a dejar la plaza sucia...http://www.youtube.com/watch?v=2Vss3avr0cs



Disfruten.