sábado, 8 de junio de 2013

Les fleurs de mon jardin

C'est simple: les pluies d'avril et de mai ont tombé à pic; un peu de soleil, beaucoup de soin et... voilà!

La terrasse change et devient un endroit parfait pour profiter la saison, même pour etudier s'il faut (et il faut, bien sûr).
Amaryllis, cinq d'un coup.

Primevérere (pas une bonne année).

courgette en fleur

Cyclamen petit

Deux tipes de menthe.

Le potager 


"Fleur de jour" (emmenée de Canaries)

Rosier rose

Rosier rouge

Géranium résiste á  la plaie

Avec le parfum du jasmin je me souviens de Santa Ana
Les clemátites


Des surprises à la jungle


Une des roses Crimson.


Disfruten. Yo lo intento.


domingo, 2 de junio de 2013

De nada, monina...

Y siguiendo con cuestiones de seguridad y ciclismo, le dedico esta entrada a la conductora histérica del vehículo azul de esta mañana (domingo 2 de junio) en la rotonda de la Ciudad de la Imagen: 

- Punto 1- tienes que circular a 40 kms/h como máximo;


- Punto 2- los ciclistas tenemos prioridad si circulamos en grupo y estamos ya en la rotonda;


- Punto 3- por muchos grititos que des por la ventanilla, yo puedo gritar mucho más fuerte que tú, tonta del haba.




Lee (si sabes) en
http://autoescuelalunajaen.blogspot.com.es/2009/03/cumplen-las-normas-de-trafico-los.html, punto 6.

De nada, monina...

miércoles, 29 de mayo de 2013

Tienes una cabeza y solo una.

Discuten como posesos los "entendidos" sobre la nueva legislación de tráfico y concretamente sobre la imposición del casco a los ciclistas también en las ciudades y yo, como afectado, quiero también participar.

¿Casco del Atleti? No, es que va a juego.
Yo no me acuerdo de la última vez que monté sin casco. No era obligatorio cuando me compré el primero de los que he tenido; sencillamente, me lo compré porque estaba convencido de que era útil y ayudaba a mejorar mi seguridad. Y para corroborarlo, recordaré toda mi vida mi primer paseito con el casco puesto. Al cabo de diez kilómetros de ruta, me adelantó una furgoneta que al volver al carril derecho pilló gravilla del borde de la carretera. Como suele pasar, las piedras salieron lanzadas y la más gorda (por Ley de Murphy) salió disparada hacia mí. La vi venir y no pude más que agachar la cabeza. La "china" pegó contra el casco y dí por amortizado el mismo para toda mi vida. La pedrada habría sido, si no mortal, considerable; así que seguí montando y tan feliz.

La cámara no favorece.
También le encontré utilidad (sobre todo si es bueno) para quitar calor. La ventilación ayuda a sobrellevar mejor el solazo que te pega mientras pedaleas. Lo malo es si alguna abeja o avispa se te mete entre las rendijas y se pone "nerviosa". Como no es cuestión de ponerse a dar manotazos mientras montas, lo mejor es ponerse un pañuelo antes que, además de empapar sudor, impide que el insecto de turno se "vengue" picándote.
Durante años fui el único del "grupetto" que llevaba el casco; y poco a poco se fueron incorporando al equipamiento de ciclista. Ahora, en las rutas que hacemos por el pueblo no hay nadie que no lo lleve. Así de fácil. Montar por pistas o por caminos de montaña implica la posibilidad real de salir volando (literalmente) y parar el golpe con la cabeza. Y claro, por muy deteriorada que esté la pizarra, el gneis o la cuarcita, tu cabeza saldrá perdiendo. Y también hay que ponérselo bien, que hay algunos que lo llevan en el cogote, que parece que se les ha caído encima cuando pasaban por debajo de un balcón

En ciudad teóricamente se circula más despacio, pero hay un golpe tonto, típico de los semáforos y que consiste en caerte de costado porque no te has podido soltar las calas de los pedales. Golpe estando parado y que paras con la cabeza, que suele traer aparejada la rotura del parietal. Y eso, es algo muy serio.

No sé si es bueno que sea obligatorio. Yo lo llevo siempre, y como digo a mis hijos cuando les doy la brasa para que se lo pongan: "tu cabeza es tuya, pero solo tienes esa".


La noticia se puede ver en:
http://politica.elpais.com/politica/2013/05/28/actualidad/1369736133_640698.html

viernes, 10 de mayo de 2013

Hasta siempre (casarse o no en Soria)

Creo que fue José Sacristán el que dijo el año pasado "nos estamos quedando sin maestros". Ha fallecido Alfredo Landa, actor con todas las letras y que me (nos) ha acompañado durante muchos años de nuestra vida.
Es curioso como según vas quitándole hojas al calendario, reparas en cuántos pequeños detalles han conformado tu vida. Desde que era un crío me acompañó viendo películas españolas (algunas de ellas, infumables, todo sea dicho) en aquellos programas dobles de cine de barrio, en los que por unas perras y unas pipas -las palomitas las trajeron los yanquis- podías pasarte la tarde del domingo por muy mal tiempo que hiciera o por muy borde que se hubiera puesto la "churri" de turno.

Landa (d) con López Vázquez
Yo no voy a hacer listas de películas, para eso hay montones de páginas en las que consultarlas. Pero sí hay unos cuantos momentos que recordaré siempre:

Castrillo, el "acobardadito" de "Atraco a las 3";





...y Landa se puso serio

el detective Germán Areta de "El Crack" (¡cómo olvidar la frase: "Baretta, suelta el mechero o te abraso los huevos"!);




la España profunda



su interpretación magistral de Paco el Bajo en "Los Santos Inocentes", reflejo de una España miserable, ruin y desigual a la que nos quieren hacer volver algunos y que hizo que a todos nos doliera una pierna por culpa del señorito y





Fendetestas aconseja...


el bandido Fendetestas en "El bosque animado", que nos dejó una inmortal interpretación con la frase "Alto me caso en Soria" que, como vds. bien sospechan, he utilizado muy frecuentemente en mis ... digamos...puntuales gamberradas.









En fin, se me quedan muchas. Unas porque no las he visto, otras porque tampoco me son tan entrañables.

Descanse en paz.

viernes, 26 de abril de 2013

Hispania o repetir la historia.

Desde 1984 (jopé, ¡qué viejo soy!) intercambio más o menos regularmente mensajes, fotos y algún que otro regalo con un matrimonio australiano al que conocimos mi mujer y yo durante un viaje por Nueva Zelanda. Sí, ya sé. Eran otros tiempos, no teníamos niños y menos mal que fuimos porque ahora podemos ir al pueblo o a la playa de gorra y gracias.
No hay sitio más lejos.
Mi "homóloga" australiana, Helen, me preguntaba el otro día cómo puede haberse llegado a los niveles de corrupción en los que estamos. Porque todo se sabe gracias a internet, entre otras cosas. Y la verdad es que es difícil de explicar y mucho más difícil aún de entender para quien no hay tenido la "suerte" de nacer en la piel de toro esta de nuestros dolores.


La pasada semana el escritor Pérez Reverte decía en twitter que Plutarco ya nos tenía calados: "los hispanos no tienen nación, solo tienen jefes" dicen que dijo. Pues eso. Lo hilvanas y te sale lo de ahora, pasando por unos cuantos episodios históricos.
Yo creo que los españoles tenemos tendencia a creer que quien habla y manda sabe de lo que habla y por qué manda lo que manda. No sé si me explico: tendemos a obedecer al conserje porque "por algo está ahí" y pensamos cuando le obedecemos que "será por el bien común". Pensamos cuando estamos en un avión que los que están en la cabina SON pilotos y que el que te recibe en un aeropuerto conoce la ciudad por la que te va a pasear. Y resulta que no. Que la experiencia nos dice el que lleva una gorra es un pirata y que el que está en la cabina ni tiene el título de piloto, y el que te pasea por la ciudad acaba de llegar y ni siquiera habla el idioma.
Mira qué bien se lo pasan...
Así que creemos escoger para mandar a gente que se presenta a las elecciones porque van a hacer tal o cual cosa buscando el bien común. Y resulta que no. Que los que se presentan tienen apañado el negocio para salir sí o sí, porque se lo repartieron en la famosa "Transición", episodio histórico en el que se supone que los españoles decidieron hacer borrón y cuenta nueva de un pasado reciente y doloroso. Y resultó que lo que pasó es que una panda de listos se subieron al carro, que decía mi abuela, y se repartieron el negocio para ellos y sus colegas.

La época de finales de los 70 hacía que para no parecer carcas, primitivos o directamente fascistas, había que descentralizar todo lo posible, porque claro, había que tener en cuenta hechos diferenciales, fueros, historia, pretensiones y nacionalismos en diversos grados y lugares. Y eso trajo el "acuerdo" cuando no el compadreo para repartirse el botín. Como si su lema fuese: "Tú juegas si respetas mis negocios y yo, a cambio, respeto los tuyos". Y en esas estamos, con unas estructuras podridas, empezando por la ley electoral y acabando por la jefatura del estado; estructuras llenas de gentes que se han metido en política a chupar del bote, que en su vida han trabajado, han soportado un jefe o han tenido que ir follados a Hacienda a pagar la liquidación de autónomo porque cierran y mañana le cobran el 20% de recargo.


Vemos a una clase dirigente a nivel local, regional y nacional ridícula, sin preparación, sin vergüenza, agarrados como lapas a sus sillones, defendiendo sus privilegios; legislando para ellos y sus amigos, apandando pasta y mientras, siguen subiendo las cifras de paro y pobreza infantil de este país, haciendo que sienta vergüenza de haber nacido aquí y también de no haberme ido. Y todo porque los que llevan la barca no saben ni remar, pero de pequeños iban a dar una vuelta en el yate de su tío rico. Y de ahí a la poltrona.

Nadie parece haber estudiado la Historia de esta España, que en el siglo XIX parece la de una república bananera, con guerras como las carlistas o la que montaron los militares africanistas. Pero parecen haber olvidado que la convivencia es compromiso. Y buscan de una forma despiadada su beneficio y el de los que les apoyan. ¿Volvemos a los años 30? No me gustaría. Así que, o cambiamos el sistema desde dentro o lo volamos.

Disfruten... aunque no quieran dejarnos.

lunes, 1 de abril de 2013

Dar el agua.

El arroyo de La Matilla hasta arriba.
En ciertos círculos, no del todo recomendables, "dar el agua" significa avisar. "Agüita, agüita, los maderos" indica que hay que dejar de hacer lo que se está haciendo (generalmente, algo ilegal o al menos mal visto) y salir de naja, o por piernas, o llevar los zapatos a casa o coger las de Villadiego.
Yo no soy de echar las culpas al tan socorrido cambio climático y comentar que llueve mucho o poco según la época y el año. Quien quiera saber mi posición al respecto, que consulte mis tres primeras entradas en el blog allá por el año 2009 (joé, qué de tiempo llevo escribiendo), pero es que ha llovido un montón:
- jarrear
- diluviar
- caer chuzos de punta
- llover como si lo fueran a prohibir
- caer la mundial



y claro,
- llueve sobre mojado
- la gota que desborda el vaso ya colmado y
- nunca llueve a gusto de todos


Compuertas abiertas en El Vado

La semana supuestamente santa se ha pasado entre nubes y soles, como tantas otras desde que yo recuerdo, porque son cosas de la primavera. Si alguien quisiera garantizar (ya se sabe, en cuestiones meteorológicas no hay nada garantizado excepto la irregularidad) ciertas celebraciones al aire libre, que las convoque a primeros de julio... y siempre puede haber tormentas, claro.




Ahora, a raíz de todo lo que ha llovido, y pese a las goteras y humedades en sótanos, da gusto ver correr el agua. Los arroyos y los ríos bajan que da gusto verlos y claro está, hay que "dar el agua", abrir las compuertas de los pantanos porque están que rebosan.


Años hacía que no veía esto yo...
En la sierra de Guadalajara, un rincón en que se vive el "estiaje", o lo que es lo mismo: que en verano los arroyos se sequen, esta primavera se está viviendo en plan Pirineos. Se ha juntado lo que llueve, lo que escurre y lo que se ha fundido de la nieve. Si, como dicen las abuelas, el agua de primavera es la fuente del verano, no deberíamos pasar sed este año.
Pero... lo dicho: la irregularidad forma parte de nuestro clima. De momento, hay agua y hierba como para envidiar a las vacas o las ovejas. Luego ya veremos.



Disfruten del agua.

viernes, 22 de marzo de 2013

La regla del dos

Llegan las vacaciones de la supuesta semana santa. Todo llega, dicen. Estas semanas no tienen nada que ver con las que yo recuerdo. En "la" televisión no ponían nada que no fueran procesiones y unas películas que, cansinamente, repetían año tras año. "Fray Escoba" y "El demonio a las 4" son dos títulos que recuerdo. Fuera de ahí, menos aún. Los espectáculos cerraban y en los cines reponían "El Cid" como película de las más visibles entre otras como "Quo Vadis" o "La Biblia". Tostón porque no nos dejaban ni jugar al fútbol en la calle. Yo recuerdo esas semanas santas como un aburrimiento espantoso excepto por una cosa: las torrijas. Aquello endulzaba la semana esa y la vida, era un tinglado espantoso (que yo ahora repito) pero el resultado era fantástico. Lo malo es que, como todo lo relacionado con la comida, es desagradecido: la gentuza para la que cocino se lo puede comer en un abrir y cerrar de ojos. 2 horas de cocina y 20 minutos de gloria. Efímera, como todas, pero gloria al fin y al cabo.
Hoy he limpiado la cocina, cosa que no puedo hacer con la asiduidad que una buena maruja como yo cree necesaria. Pero todo llega, como decía arriba. Así que ¡hale! y para celebrarlo, luego he preparado las torrijas de marras.
Para un buen resultado aplíquese la "regla del dos":
- 2 litros de leche
- 2 barras de pan duro
- 2 huevos
- 2 cucharaditas de azúcar por cada rebanada de pan
- 2 golpes de canela también por cada rebanada
La cacharrería alineada
- 2 recipientes para rebanadas (uno para empapar y otro para escurrir)
- 2 recipientes para el huevo batido (uno para rebozar y el otro para que escurra)
- 2 recipientes después de la sartén: uno para dejar enfríar y otro para rebozar en la mezcla de azúcar y canela.
lo único que no lleva un 2 es la sartén, que es una.

El procedimiento no es complicado pero sí laborioso, porque cuando el proceso está en marcha hay un momento en el que necesitas los brazos del pulpo porque estás empapando unas, escurriendo otras, friendo otras, esperando a que se enfríen otras y todo a la vez.
Yo preparo todo en línea para ir de plato en plato en orden y sigue así:

- empapar las rebanadas, cortadas más bien gruesas (2 dedos... otra vez, el 2)
- escurrirlas
- rebozarlas en huevo
- escurrirlas
- freírlas
- escurrirlas y dejar enfríar
- rebozar en azúcar y canela
y a la perola.

Luego se cuela la leche que ha servido para empapar y se mezcla con el azúcar y la canela sobrantes. El resultado se vierte también en la perola.

Y da igual las que haga. Las últimas se cotizan a precio de oro en esta casa.




Y si quieren torrijas, llamen y se les atenderá. Y si no, mejor, así tocamos a más.

Disfruten