jueves, 16 de septiembre de 2010

Calendarios y realidades


Creo recordar que el año hidrológico empieza en septiembre. Algo tan necesario (ya me entienden...) como el fútbol comienza su temporada en septiembre. El colegio empieza en septiembre, hay exámenes para recuperar y empezar el nuevo curso en septiembre... a lo mejor habría que cambiar el calendario y empezar el año el 1 de septiembre. ¿Se imaginan la nochevieja el 31 de agosto con el calor que hace!!?, aunque al menos no habría problemas con los guardarropas de las macrofiestas esas a las que van los humanos, jejejeje.
Pues para que no digan que soy un tío raro (que ya sé yo que lo soy) aquí estamos para empezar la temporada, lo que pasa es que llego tarde (ya no estamos a día 1) pero sí es buen momento.

La realidad es más perra de lo que parece, y por supuesto, mucho peor de lo que se creen los políticos así que como tengo dos hijos que tienen la fea costumbre de comer (¡y cómo comen!) varias veces al día y encima todos los días, pues me tengo que buscar las mañas. Se me termina el período de excedencia y las alternativas son pocas: educación infantil o secundaria como interino y con casi 50 años se me hace un pelín cuesta arriba tener que estar pendiente de si este año me mandan a Valdemanco o tengo una sustitución de dos horas en La Cabrera. Cosas de no haber aprobado una oposición que este año ha estado más dura que nunca y aunque las excusas son como el culo (todo el mundo tiene uno), pues siento que estoy un poquito mayor como para competir a degüello con otros miles de jóvenes que tienen el seso más fresco que yo y los estudios más recientes.
Vuelvo a la Agencia EFE a currar; los tres años se han pasado volando y me siento afortunado de tener donde refugiarme. Es amanecer otra vez, cambiar radicalmente de vida, pero así estamos, y (vuelvo a decirlo), me siento afortunado. Espero ponerme al día en las cosas nuevas y sentirme tan querido como me han hecho sentir los compañeros con quienes he mantenido el contacto durante este tiempo en el que he estado fuera.

Ya les contaré como empieza el curso/temporada/rentrée (que queda muy fino...)
Nota para la SGAE y sus perros: la foto es mía y la he hecho yo en Mojácar (Almería)

Disfruten.

martes, 3 de agosto de 2010

Escrito preventivo


En este mes de agosto se repiten los tópicos de todos los años: que si se va mucha gente, que si no se van tantos como debieran, que si hace años se notaba más vacío Madrid, bla, bla, bla... pero entre las novedades, en estos últimos días los políticos que nos rigen y que parecen dedicarse a buscar y crear problemas nuevos en lugar de arreglar los que tenemos los administrados, han ideado una de las grandes revoluciones del siglo XXI: el despido preventivo. Dentro de la magnífica reforma laboral ésta que han parido desde las alturas (y que tan poco entusiasmo despierta en ningún sector de los afectados), proponen que cuando existan razones objetivas que apunten a que va a haber pérdidas, para evitar éstas se eche a la calle al currito. A ese al que se le aprieta en cuestiones de horario, al que se le baja el sueldo, al que se le cambia el turno...

Nadie habla de la ineptitud del que está sentado en un despacho, tomando decisiones equivocadas una y otra vez, decidiendo nuevas líneas que arruinan el trabajo anterior, inventando nuevos protocolos que retrasan innecesariamente la labor ya en marcha; ese que disfruta de un buen (a veces insultante) sueldo.

Resulta que en una empresa dada (privada o pública, por ejemplo), un menda puesto a dedo decide que para evitar pérdidas, va a despedir a treintaytantos, por ejemplo. ¿No podemos dar la vuelta al argumento y despedirle a él? ¿No es él el máximo dirigente que NO consigue beneficios, que es incapaz de obtener de las autoridades los apoyos necesarios ni capaz de motivar a los trabajadores para que aprieten en su labor diaria? Pues, preventivamente, que le despidan a él.

Hace dos semanas, a mi mujer le regalaron unos pendientes, y uno de ellos carecía de una tuerca. Así que paseando ante una tienda de la empresa de marras, entró a pedir (ingenua ella) una tuerca para el pendiente. Le costó un euro una tuerquecita minúscula. Ustedes pueden pensar que es caro, que regalando nadie se hace rico, que qué sagaz ha sido quien ha decidido cobrar un euro por una tuerca. Ahora, vamos a echar cuentas:

parte propocional del trabajo de la dependienta atendiendo la solicitud;

coste material (transporte incluído) de la tuerca en sí misma;

carpetita de la marca en color de rosa;

papel térmico de impresión del recibo como que se ha vendido la tuerca (cuyo código tiene 27 caracteres);

papel térmico de impresión del certificado de autenticidad de la tuerca, junto a unas recomendaciones de mantenimiento;

parte propocional del trabajo de la dependienta cobrando e imprimiendo los papeles antes mencionados, a lo que hay que sumar la copia que la tienda conserva...

¿Cuánto beneficio le ha quedado a la tienda?, ¿Seguro que regalando la pieza habría perdido dinero? Yo, con algo de mala idea, habría pagado con tarjeta de crédito.

Es un detalle, pero puede ser un ejemplo (otro más) de que quien toma las decisiones no suele vivir entre gente "normal".

Agosto, buen mes, que Vds. lo pasen bien conociendo nuevos sitios o visitando los ya conocidos... o currando que la gran ciudad ofrece algunas ventajas en este augusto mes...jejeje


Disfruten.


Nota: la foto es mía y la he hecho yo.

viernes, 23 de julio de 2010

Dar en el clavo


Contaban ayer en los llamados "medios de comunicación" (algunos no llegan a mitad de cuarto) que el número de presos por delitos relacionados con el tráfico se había disparado y multiplicado por nosécuánto. Que hay unos mil enchironados por hacer el cafre en la carretera y poner en peligro su vida (cosa que no me importa) y la mía (cosa que SÍ me importa). Esto lo relaciono con otra circunstancia parecida: la doctrina Giuliani, alcalde de Nueva York. El entonces alcalde de esta ciudad (cursilada lo de "gran manzana") decidió que cada carterista al que trincara se pasaría en la cárcel un mínimo de quince días, que para eso la madera neoyorquina depende directamente del alcalde.

Su cuenta era clara: si el delincuente o mangui roba o levanta dos carteras diarias y está quince días fuera de circulación o entrullado, el resultado es el de 30 ciudadanos o pringaos que no sufrirán directamente la eufemísticamente llamada "inseguridad ciudadana", o sea, la delincuencia.

No recuerdo si fue Rodríguez Colorado (que no ha pasado a la posteridad como ejemplo precisamente) o Rosón quien dijo en cierta ocasión que el 90 por ciento de los delitos que se cometían en Madrid era perpetrados por 2.000 chorizos a los cuales la policía conocía perfectamente y podría empapelar en cuestión de semanas. Lo que pasa es que luego las señorías les dejaban salir demasiado fácilmente. Por supuesto (lamento no recordar quién de los dos fue) tuvo que desdecirse.

Esto es lo que ha pasado con el tráfico: si un menda borracho conduce sin carné a 120 kilómetros por hora por un arcén y atropella y mata a un ciclista, hasta hace bien poco no le pasaba nada, es decir: NA-DA; el galimatías judicial se enredaba de tal forma que al final el seguro del coche acababa persiguiendo a la viuda del ciclista para que pagara los desperfectos.

Yo creo que la cuestión radicaba en que los de las togas también conducen (o conducían), esto es: se podían ver involucrados en algún que otro percance y por tanto no convenía que la ley fuera demasiado dura en ciertas circunstancias en las que podrían verse inmersos. Así que unos cuantos, sin carné, o borrachos o las dos cosas a la vez podían estar provocando dos o tres accidentes a la semana (¿quién de vds. no ha tenido que dar un frenazo o volantazo porque un h...de p... ha salido de repente de una bocacalle o de un camino sin mirar ni ceder el paso?). Luego se piraban y adiós muy buenas tú con la que se había montado. Pues si esos mil están sin conducir, tienes la misma aplicación de la doctrina Giuliani: fuera de circulación los habituales, pues menos accidentes. Lo digo porque yo no veo para nada la reducción de velocidad. Esta misma mañana por la carretera de La Coruña en la cuesta de la zona de Peñascales, iba yo a la velocidad máxima permitida (90 kms/h) y circulaba solo... quiero decir por el carril de la derecha, porque me ha pasado hasta un twingo.


Así que me parece que Interior ha dado en el clavo. Mis felicitaciones. Ya me gustaría poder decir lo mismo de otros ministerios y para muestra tres botones, información recogida ayer:


- para estudiar medicina necesitas un "12" como mínimo; luego aprobar el MIR. Si tú estudias en la universidad de Caracas, te presentas al MIR tan tranquilamente y la Espe te contrata.


- Fomento rescinde 32 contratos y demora los pagos de 199 obras; a ver si alguien de ustedes tiene las narices de rescindir un contrato con un organismo oficial o decir que vas a pagarles más tarde... "que este mes no me viene bien".


- La mitad de los jóvenes tarda más de un año en encontrar trabajo; llaman jóvenes a los que tienen menos de 35 años. Y lo ponen como noticia; "más de un año" puede significar hasta cuatro años claro.


A falta de clavos en los que dar, propongo las cabezas de algunos políticos. Acertaríamos seguro... y no faltarían voluntarios.


Tengan ustedes un buen verano.



la foto la he tomado prestada de http://www.motorafondo.net/

domingo, 11 de julio de 2010

Historia


Mira que a mí, el fútbol, desde que cumplí 17 años no me ha preocupado en absoluto. Yo fui socio del Madrid durante cuatro años, desde que tenía 13. En esos años vi jugar a tipos de la categoría de Netzer, Cruijff, Neeskens, Breitner, Iribar, Pirri, Amancio o al mismo Del Bosque.


Luego uno crece; afortunadamente me salí del lío (yo frecuentaba la zona en la que luego surgieron ultras de siniestra enjundia) coincidiendo con una cierta madurez y porque ya se podía dar voces en las manifestaciones y no tenías que limitarte al campo de fútbol en busca de un desahogo con la ayuda de la parentela del árbitro.


Desde que viera un penoso partido en el Mundial del 82 entre España e Inglaterra (0-0) no he vuelto a pisar un campo, bueno, a sentarme en una grada de un campo de fútbol. Pero esta noche, la verdad, me alegro un montón. Por primera vez desde que Rubén Cano metiera un gol a Yugoslavia y Juanito se llevara un botellazo en toda la cabeza, me ha gustado seguir a la selección. Son un gran grupo de grandes jugadores, amigos, responsables, un equipazo, en resumen. Me alegro especialmente por mis hijos. Al mayor le ha preocupado el fútbol menos que a mí; de hecho llegó a preocuparme la falta de "cultura" futbolística. No hizo colecciones de cromos, ni seguía a ningún equipo; jugaba en el patio a la pelota o conmigo en el parque, pero sin preocuparse de nada. El pequeño ha sido todo lo contrario; desde el principio lo tuvo claro: el fútbol es algo grande... y ha tardado en contagiarme, pero lo ha hecho. Se hizo seguidor del Atleti por llevar la contraria a toda su clase, que era del Madrid. Luego se pasó al Barcelona de Guardiola, arrasador de los siete títulos, con camiseta oficial incluída. Pero ahora he disfrutado con ellos viendo algo histórico, el pase de cuartos, la semifinal y la final. Y ganársela a la "naranja mecánica", nada menos.


Ser campeones del mundo era un sueño fuera del alcance de los chavales de mi época; de los que nos gustaba jugar y ver jugar aquel único partido de la semana, el de los domingos por la tarde en blanco y negro; de los que nos destrozamos las rodillas en los descampados, entre las raíces de los pinos de Casa de Campo o en algún campo de tierra por el que había que pagar; de los que discutíamos con el listo o con el chupón sobre quién jugaba de "9" o de portero; de los que hemos terminado cabreados muchos partidos y contentos otros tantos.


Por eso me alegro también, porque ahora los chicos entrenan en césped artificial, van a escuelas en las que aprenden a tocar, a tirar; tienen camisetas y pantalones decentes, les regalan los balones, les llevan en autocar a jugar campeonatos por ahí...y pueden ser campeones del mundo. Cosa, que por cierto, fastidia a algunos. No son muchos, pero hacen mucho ruído. A mí, el sentimiento de tribu no me ha obcecado nunca, porque le doy la importancia que tiene. Soy de una familia, y de una tribu, y de un clan, y de una nación, y de un continente pero eso no me impide ser persona, alegrarme con mis vecinos de las cosas buenas comunes.


Mañana lunes, al tajo, gane o pierda la selección, el Madrid, el Barça, Nadal, Contador o quien sea. Pero es una alegría, y además histórica e irrepetible porque aunque ganasen otro Mundial, esta sensación que provoca esta primera vez no se repetirá.


Y mira qué bien le ha venido a más de uno que hablemos de fútbol y no de lo inútiles que son... vds. ya me entienden.

La foto la he tomado prestada de la edición digital de El País de hoy mismo.


Disfruten.

jueves, 1 de julio de 2010

ley del embudo


Dice la ley del embudo: lo ancho para mí, lo estrecho para tí.

Un alcalde se inventa una tasa de basuras abusiva para compensar toda la deuda que tiene con las constructoras (las gordas, las que no han cerrado). No pasa nada, la gente ha pagado, sigue pagando y el partido de la oposición del ayuntamiento de Madrid, dice amén, pensando que algún día necesitará el dinero.

El gobierno de la nación...pues eso, pésima gestión de todo en todo; me da vergüenza ver a Maritere hoy mismo intentando convencer en una rueda de prensa a los que allí había de que la presidencia española ha sido la leche... de buena. Y el partido en la oposición no levanta precisamente entusiasmo como alternativa entre la gente normal.

El de la Comunidad que nos afecta y su campaña de imagen contra los huelguistas del metro: todas las emisoras de radio y televisión parecían tener la misma lista de cantinelas: que si dos millones de rehenes, que si son unos privilegiados, que si huelga salvaje (deplorable anglicismo, puesto que una huelga es una huelga y punto)...

Me dan envidia los que firman un convenio y saben lo que firman, y lo defienden con dos pares de narices ante los abusos de la gentuza que les administra: no son funcionarios, tienen un convenio (válido para ambas partes) y los trabajadores de las empresas públicas no son funcionarios porque -otra vez- tienen un convenio, y entonces ¿por qué no han bajado el sueldo de la EMT? ¿eh?¿eh?¿eh?, ¿por qué no recortan el gasto inadmisible en publicidad institucional de la Comunidad?

Estos iluminados descubren de repente que pueden despedir gente aduciendo pérdidas de empresa, y así ahorran, pero no de su sueldo claro está. El presidente de la Agencia EFE (otro iluminado cuyo sueldo es más secreto que las cuentas de los borbones) despidió la semana pasada a 25 trabajadores (más antiguos y menos, de todas las áreas) aduciendo eso: pérdidas, y así pagaba 20 días por año trabajado en lugar de 45. ¡Menudo negocio!.

Sobre todo, porque ahora ha llegado la SEPI (que es su patrón) y le ha dicho que se la envaine y que readmita. ¿Va a pasar algo? No, nunca pasa nada en ciertos niveles, como con los gobernantes que incumplen convenios o que persiguen médicos (Caso Montes en Leganés), Nunca pasa nada, pero eso sí, si te plantas para que no te chuleen eres un insolidario, un delincuente... hay gremios que jamás contarán con las simpatías del público (médicos, controladores, pilotos o conductores del metro), pero que tiene claro lo que firmaron y tienen claro que lo tienen que defender, porque de los administradores no se pueden fiar...para nada.


nota: la foto la he tomado prestada de http://www.cronicanorte.es/

martes, 29 de junio de 2010

¡qué vergüenza!


Hoy escribo en caliente (que es como se debe escribir, pero no publicar, porque alguien puede acabar en un juzgado), a cuenta a la huelga del metro. Bueno, más exactamente, a cuenta de la información que veo y oigo sobre la huelga del metro y la negativa de los currantes a trabajar, ya sea ayudados por los piquetes, o voluntariamente, porque están convencidos de que el gobierno de la Comunidad de Madrid les quiere chulear.

Onda Cero me ha dado asco, pero el representante de Comisiones les ha plantado cara a los "todólogos", esos que hablan de cualquier cosa y siempre tienen razón.

Lo de Telemadrid es simple, lisa y llanamente vomitivo: el consejero de Transportes en plan chulo, amenazando con despidos y repitiendo "¿eh?" a modo de muletilla entre amenaza y amenaza; el clon de Julia Otero (creo que se llama Ely del Valle) con un guión bien estructurado, el director de informativos de la COPE (que ya se sabe), y un florero que apostilla las amenazas del consejero.

Ellos no viajan en metro; lo que pasa es que hoy están las calles hasta arriba de coches y eso SÍ les molesta (porque el autobús no lo ven ni de lejos). Pero ahora, dicen hoy, que les preocupa la gente, es decir: los ciudadanos. Esos ciudadanos a los que la Comunidad de Madrid subió el precio del billete de 10 viajes un 24 % en enero. Preguntas:

¿Dónde está ese dinero?

¿Cómo lo han gestionado?

¿Por qué la Comunidad no rebaja el gasto de 11 millones de euros en publicidad, publicidad que no trae más viajeros? . Perdón, ahora nos llaman: "clientes".

Por cierto, ¿a qué no adivinan a qué partido están vinculadas esas agencias?

y con conste: el primer fastidiado soy yo, que tengo que ir a Moncloa y me parece que me voy a ir en bici, y llegaré sudando, que vivo al otro lado del Manzanares, pero llegaré. Espero.


nota: la imagen la he tomado prestada de : http://www.iphonesoftware.es/

martes, 15 de junio de 2010

estoy empollando

pues eso, que estoy empollando, como en mis mejores tiempos de estudiante. Hacía unos años que no sentía esta sensación que rodea a mi cumpleaños (cuarentaycasicincuenta ya), que me ha acompañado toda la vida... ¡ah! haber nacido en enero, podrían pensar vds., pero no, es lo que tiene junio: eres de los pequeños del curso y tu cumple se abre paso entre exámenes. Este año es fabuloso lo que arrastro, pero ya me va quedando menos.
El día 25 es el primero de las oposiciones y durante julio tendré al menos otro. Pero mi venganza será terrible... siempre digo lo mismo y me conformo con invitar a los colegas a unas cervezas.
¡Que no falte!