martes, 3 de noviembre de 2009

¡Monumennnnnnto...!


Son frases que quedan para la posteridad. Hay quien recuerda una jugada de cierto delantero, hay quien recuerda una fecha y hay quien -como yo- recuerda frases, especialmente:

- "Monumennnto...del barroc-co madri-leño!" con el que piropeaba a Florinda Chico en la serie "Un señor de negro"

- "Fernando Galindo, un amigo, un servidor, un siervo, un esclavo..." de "Atraco a las tres" y

- el sufrido "Padrino Búfalo" de "La gran familia"


Paso de copiar la filmografía de este hombre de cualquier página de internet; sólo puedo decir que recuerdo sobre todo las interpretaciones del hombre agobiado, normal, representante del español medio de la época (El pisito), el papelazo que hizo en "Mi querida señorita", el atrapado de "La cabina", el señor maduro que se ve arrastrado por la tentación (La miel) , el obseso (Peppermint frappé), y la trilogía de "La escopeta nacional".


Es una pena, como dice José Sacristán ("nos estamos quedando sin maestros") pero la edad es la edad y la parca - la muy japuta- no perdona a nadie.


Que nos quede en el recuerdo su obra.


Descanse en paz, maestro.


miércoles, 28 de octubre de 2009

Con todo el cariño del mundo...


Introducción:

Vaya por delante que admiro y admiraré siempre a los médicos, esos matasanos como se les llamaba hace años, que se dedican a tratar de remediar los males que aquejan a los montones de nervios, músculos y reacciones químico-eléctricas que somos los humanos pero que, a su vez, también son humanos y por tanto imperfectos (mal que les pese a algunos que escriben en blogs).
Antecedentes:

Resulta (una tontería) que me salió una verruguilla en el mentón hace un tiempo (allá por la primavera pasada), y que crecía a ratos, adquiriendo la apariencia de un pólipo, costra, grano, etc y creciendo un poquito más como reacción a todos los tratamientos que intenté contra ella.
Con lo fácil que es todo, pues fui al médico de familia que-por supuesto- atiende en horario cambiado al trabajo que puedas tener. Cuando por fin conseguí la cita (en mayo), me miró desde el otro lado de la mesa y diagnosticó: "Verruga". Hasta ahí, todos de acuerdo.

Desarrollo:

Al menos prestó atención a mis indicaciones de todo lo que había hecho contra ella, y comprobó que la teoría ya me la sabía. Así que se apiadó de mí y mediante procedimiento de preferencia vía ordenador-aplicación específica, me desvió (me encanta la expresión) al dermatólogo que me corresponde. Resulta que en el centro de salud no quitan las verrugas de la cara, porque si meten la pata y quedamos feos les podemos demandar por mil millones de euros (digo yo, que será por eso). Así que a esperar la llamada del dermatólogo vía procedimiento de preferencia. A finales de junio, me llaman del hospital nuevo de Majadahonda (al que pertenece el barrio en el que vivo) y me dicen que el 22 de octubre a las 10.30 horas. "¿Vía preferente? "Pregunté yo y así me lo confirmaron.

Ubicación:

Así que a esperar y el pasado día 22 de octubre, a las 10 menos cuarto ya estaba yo allí. Bueno, lo de allí es un poco difícil de explicar. Hay dos carteles en la carretera (el eje Pinar que lleva a la M-50 desde la M-40) uno indica "Urgencias" (que no es dónde yo iba) y otro indica "Hospital". Allá que me encaminé: cuatro rotondas, cuatro en una de las cuales tiras de instinto explorador/montañero para decidir por cuál sales. Acerté: y llegué a la rotonda primera que se corresponde con la primera indicación de Urgencias. Cara de tonto ya llevas, pero es que se acentúa. Visto el cariz de la cuestión aparcamiento (al Hospital llegan dos autobuses, uno desde Moncloa y otro desde El Escorial vía Majadahonda) tiré de tracción a cuatro ruedas y coloqué el tractor ese que conduzco en un descampado, junto con otros dos mil vehículos que de cualquier manera por allí estaban aparcados.

El interior:
Al menos, el acceso a la puerta del hospital estaba enfrente y allí me planté. Ahora busca tu consulta: pasillos laaaargos, muy largos, con unos cartelitos que (Ley de Murphy) me indicaban que mi consulta era la última de todas. Como andar es bueno allá que me encaminé, pero no podía dejar de pensar en que la caminata no podía ser buena para quien va a un hospital, puesto que –por definición- quien va a un hospital no está sano. Por supuesto, el monitor-plasma-que vale una pasta no funcionaba, así que a viva voz salía un humano y decía : …”Fulano de Taaal…” y pasaba fulano.

La espera:

Armado de paciencia y un libro, pensé que media hora pasaba pronto, pero a las 10 y 40 minutos me mosqueé y fui a la ventanilla: llevo tres cuartos de hora esperando y nadie me dice nada, apunté –"Espere un momento, que ahora le recibe la doctora". De pie en un pasillo me hice el visible (ya se sabe, estorbar para que te noten) hasta que la médico me dijo que pasara.

El hecho:

"¿Cuál es el motivo de su consulta? " me preguntó la buena doctora. Pasmado me quedé después de tanto sistema informático, volante de citación por correo, nota de papel, con número de sala, monitor y despacho; "un chancro de sífilis", estuve por contestar, sólo por ver su careto. Pero me abstuve, por respeto a la persona NO al engranaje de este sistema, y le dije: obvio, verruga en mi mentón. Tres minutos me dedicó desde el otro lado de la mesa para decirme que ellos no quitaban las verrugas, que sólo las quemaban. Es decir: lo mismo que en centro de salud desde el que me mandaron el pasado mes de mayo. La cara de tonto se avinagra, y más porque en esos tres minutos escasos, entraron dos veces a decirle que "...venga, que te estamos esperando..." (era la hora del café… de esa hora, claro). Así que a esperar que la enfermera me quemara. Esperar a que salga quién tú crees que es la enfermera para darle el papel y volver a esperar. Total: la elementa última se pone unos guantes, saca un espray tamaño botella de sifón y sin decir ni pío, aplica con unas ganas que rozan el sadismo un chorro en la verruga. Pasa de que le comente nada, me dice que cuidado, que no la toque y que puerta.
Otros dos minutos y poco…
La salida:
De vuelta en la puñetera calle me digo a mí mismo: ya que estoy aquí voy a hacer algo útil y voy a dar sangre; ponte a andar desde la entrada de consultas externas hasta la otra punta del hospital (literal lo de la punta); hasta el kilómetro dos doscientos (mostrador de recepción de la entrada superprincipal) no encontré un ser humano perteneciente a la plantilla que me supiera decir dónde coño se donaba sangre. Me dio un sabio consejo: "siga este pasillo y cuando salga a la calle ¡otra vez! gire a la izquierda". Allí estaban. Bueno, allí estaban tras subir dos pisos y adivinar otro pasillo. Encima me dijeron que tenía la tensión alta (total, ¿por qué sería?) y que no me la sacaban (la sangre). Así que vuelta y ya para cotillear me desvié hacia una señal que indicaba un aparcamiento: tres plantas casi vacías, con hilo musical (desde fuera se oye) y con unas tarifas que o te bajas del coche y las lees con lupa o lo metes y ya pagarás: 3 céntimos + IVA por minuto.

La síntesis:


Y encima, la hijaputa de la verruga tras la quemadura empieza a asomar por arriba otra vez.
Hay milenios que no está uno para nada.
Notas: la imagen la he tomado prestada de la web madridesmadrid.com.
Y por cierto, de las ocho puertas que se ven en la foto, sólo funcionaban dos.

jueves, 15 de octubre de 2009

No insistan, no hay

No insistan; no hay en el campo aún nada parecido a seta comestible porque sencillamente, no ha llovido. No llovió en agosto (al menos lo suficiente) no hubo tormentas tampoco en septiembre y no ha caído más que un chaparrón en lo que llevamos de octubre. Y resulta que, pese al ansia que nos embarga a principios de otoño a gran parte de los camperos, andarines y buscasetas en general, las setas son poco más que minerales, sales, alguna proteína…y algunas veneno. Incluso mucho. En Guadalajara, el valle del Ocejón (zona por la que más campeo) hay Amanitas phalloides, pero ¿qué utilidad tiene en la naturaleza semejante cantidad de veneno? No lo sé, pero un descuido (generalmente un exceso de confianza) puede resultar muy grave.

Dice el calendario que ya ha llegado el otoño, ya se han suavizado las temperaturas (vaya), ya se puede dormir de noche bien tapadito. Este año no llueve, y mucho menos a gusto de todos, y esperamos el momento de salir al bosque- cesta al brazo como si fuéramos Caperucitas - sea pinar o robledal a buscar las tan ansiadas setas. Ansiadas este y otros años, sobretodo porque el pasado no fue bueno y no pudimos hartarnos de comer níscalos. Es lo que siempre se dice, aunque te salieran por las orejas. Y si bien es cierto que la memoria flaquea (y no solo por cuestión de la edad), estamos todos haciendo los cálculos: que si hubo o no tormentas en agosto, que si llovió de la forma adecuada en septiembre, que si en octubre alterna sol y lluvia, que si hasta los Santos nada, que si a partir del Pilar seguro, que si las primeras heladas los estropean o los arruina la falta de agua… el caso es que comienza la “cacería”.

Lo primero es saber a qué se va (como decía el chiste, o estamos a setas o estamos a Rolex) y ahí es donde viene el primer problema: qué se puede comer y qué no. Hace años, a iniciativa de la concejalía de cultura de Campillo de Ranas, tuvo lugar una jornada micológica en la que diversos biólogos explicaban características de varias clases de setas, mediante diapositivas (la tecnología, ya se sabe...) y gráficos. En una de ellas, mostraban un espécimen de una seta: era la nomeacuerdus comestiblus, de gran calidad culinaria. A continuación, pasaban la diapositiva y aparecía otra. La mayoría de los que me rodeaban y yo mismo, la veíamos igual, pero hete aquí que no era esa sino la primahermanus venenosus, cuya ingestión daría bastantes malas noches. Después de fisgar en guías (algunas magníficas, otras apabullantes, otras peligrosamente cortas), nos acabamos quedando con una vieja máxima: coge lo que conozcas y si no, la que te diga alguien que va contigo que puedes coger.

Bien, una vez seleccionada la presa, comenzamos. Da igual seta de cardo, níscalo o champiñón. Hay que madrugar. ¿¡¡¡madrugar!!!?; ¿las setas tienen piernas y huyen con las primeras luces del día?. No, pero resulta que hay “coyotes de dos patas” que te las van a quitar. Además, no es que coincida que todos vayamos al mismo pinar o robledal, sino que -efectivamente- alguien ya ha pasado por donde tú ibas a recolectar alguna seta. Empezamos a soltar maldiciones cuando llegamos al pinar y vemos los agujeros en la hojarasca, señal de que un níscalo ha sido cortado. Y conformémonos con que sean esas marcas circulares y no de rastrillos, que hay desalmados que arramplan con todo. Se les da una higa destruir el peciolo y que no vuelva a salir esa seta ni nada en ese sitio. Lo que les importa es el kilo, conseguir la mayor cantidad en el menor tiempo posible. Claro, que estando el patio como está hay más de un parado que recolectará cuanto más mejor para sacar un euro con el que pagar el gasoil que ha gastado y para pagar la compra aunque sea la oferta en el Dia.

Una vez cogida la seta “de confianza”, hay que colocarla en la cesta boca abajo. No es porque se maree y vaya a vomitar y poner todo perdido; dicen que así facilitaremos la expansión de las semillas y el año que viene habrá más. No las metamos en cubo ni en la ahora maldita (Carrefour dixit) bolsa de plástico, que no permite que las esporas de las setas recolectadas se expandan por el campo. En ciertos sitios, dicen los especialistas que se ha notado la reducción del número de setas, así que ya sabéis, cesta y, si no queda otro remedio, bolsa de malla, de esas de patatas o de naranjas de zumo, por ejemplo.

Bien, luego viene la pelea: hay que lavarla o no, hay que cepillarla o no, hay que cocerla con patatas o no. Hay quien la congela tras cocinarla, hay quien la seca…y como la cocina de cada quien es de cada cual, incluída la mía, no diré nada que la cosa de los fogones es algo muy íntimo. Ya me entienden.

Además, desde que ví (y olí) que cierta especie de amanita cuando es joven da el pego con el champiñón y dado que la seta de cardo tiene primas tóxicas, yo me quedo en el níscalo, que es inconfundible. Así que por mi parte, tranquilos los buscadores de boletos, setas de caballero y otras exquisiteces.

Sabores aparte, el buscar setas es una magnífica ocasión para dar un paseo con los amigos; no es necesario desfondarse subiendo paredones. Y si no aparecen, se come uno el bocata en buena compañía. ¡Disfrutadlo!
Nota sobre las fotos y la SGAE: las fotos las he hecho yo con mi teléfono; la mano que aparece es de mi hijo y la mierda de vaca en la que han crecido las setas de la segunda foto está en monte público; pueden com-probarlo, si así lo desean. La titularidad, quiero decir.

jueves, 8 de octubre de 2009

El runrún



Lleva la ciudadanía española unos días en los que la capacidad de sorpresa vuelve (una vez más) a rozar las cuotas de lo insuperable, lo rebosable, lo soportable, lo vergonzante, lo asqueroso… el runrún aumenta.
Pero quien tiene la información la está dosificando de maravilla y así van cayendo las gotas de tal manera que cada día nuestro asombro supera al del día anterior, y la capacidad de cabreo también.
Ahora resulta que había una mafia en el mismísimo centro del PP y Mariano no se ha enterado hasta que lo ha leído en la prensa (como hace años Felipe y el GAL); resulta que el yerno de alguien presenta a un amigo que presentaba a su vez amigos a los jerifaltes del partido; resulta además que de lo que les adjudicaban/encargaban al pavo éste se repartían entre los colegas unos cuantos euros. Claro que ¿quién pagaba? El dinero que paga el PP a una empresa (recomendada por uno de esos amiguetes) se infla, de tal manera que la panda se queda con un pastón y luego se lo reparten entre ellos. Los alcaldes les adjudican construcciones, el comité regional les encarga el congreso… y les montamos una fiesta para agradecérselo y le regalamos un jaguar, aunque la mujer del alcalde no se entere. Pero vayamos al origen del negocio: ¿quién paga? Pues los de siempre: VDS Y YO, porque oficialmente los partidos políticos en España se financian con dinero que el Estado les da en función de los diputados y representantes obtenidos en las elecciones. También se financian con préstamos de los bancos, algunos de los cuales son graciosamente condonados (como a ustedes y a mí, claro). Así que esta panda de canallas ha estado repartiéndose el dinero que les habíamos dado.

Y por el otro lado, (el que todos sabemos) tenemos al representante del buenismo, al animao, al optimista que no las veía venir. Del aterrizaje suave hemos pasado a ver si dejamos de despeñarnos por el precipicio, y encima cuando avisan los organismos se les discute; hablan de brotes verdes los que no saben que los rosales se podan en invierno, ¡joder! Y se lanzan a explicar (o sea, a salir más aún en la tele) lo bueno que es que suban el IVA. Y el cabeza (en todos los sentidos) pensante del Pepín va y dice que las encuestas que les plantan en la oposición están manipuladas. Otra que no van a ver venir. A mí lo que extraña es que haciéndolo tan mal sólo les saque el PP cuatro puntos.
Y para acabar de entusiasmarnos, se me ponen los pelos no como escarpias sino como alcayatas, por la posibilidad de que altos cargos de la madera hayan podido soplar al encargado de trasladar los dineros de los que pagan a ETA que no fuera tal día por tal sitio.
Bajándose al nivel local, sólo una frase: cambio de alcalde en Benidorm. Sin comentarios.

Corremos el riesgo de crear (si no lo hemos hecho ya) una casta aparte de la sociedad, una raza de politicastros que sólo buscan su puto propio negocio, de mafiosos que se reparten nuestro dinero, de gentes a los que sólo les preocupa su encumbramiento (olímpico o no) y luego cobran tasa de basura hasta por los trasteros… ¿y qué podemos hacer? Yo ya no creo en revoluciones (la mayoría de ellas las dirigen quienes tienen cubiertas sus necesidades y se aburren en casa de papá). Creo que los sindicatos ahora forman parte del sistema y sus objetivos son parecidos a los de los putos políticos: representación para tener medios para administrarlos. No hablo de los sindicalistas: algunos se parten la cara por lo que creen, y su jefe va luego y le desautoriza mientras juega al golf con el de personal o recursos humanos que se dice ahora. ¿Seguimos escribiendo cada uno en nuestro blog, a ver cuántos nos leen? ¿eso es todo?

En ocasiones me dan ganas de irme a Nueva Zelanda (porque no hay sitio más lejos), aunque el mundo ya es demasiado pequeño: te sacan en el google maps cuando te hurgas la nariz en la esquina entre la calle Mayor y la calle Menor… o en el glaciar del Monte Cook.
Sigamos con el runrún, y no perdamos nuestra capacidad de cabreo: a lo mejor algún día se hace justicia y conseguimos que la administración esté en manos de administradores a los que, si no cumplen, se les da una patada en santasealaparte y pase otro!
la foto del señor ese de bigotes es de EFE y ha he cogido de Elmundo.es; las otras (en orden descendente) las he pedido prestadas de:
Saludos a todos.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Muelas y porcentajes


Llevo una semana penando culpas que, como casi siempre, no sabemos de dónde ni por qué surgen. Hace dos sábados empecé a sentir un pinchacito en la muela de la fila de abajo, la última a la izquierda. El lunes visité al dentista para que me dijera que tenía una infección de aúpa en las raíces de una muela a la que hace veinte años ya le (me) hicieron una endodoncia. Es decir, por fuera no se veía nada pero por dentro avanzaba el mal. Así que empecé a tomar pastillas para frenar la infección, pastillas para frenar la inflamación y pastillas para mitigar el dolor. No recordaba yo desde que tuve un cólico nefrítico hace 13 años nada que doliera tanto; ¡joder! es que me dolía desde el cerebro hasta el mismísimo centro de mi alma (doquiera se ubique ésta). Era como un punto metálico de longitud infinitaaaa que empezaba en el mismo extremo de la muela mala y que hizo que se me saltasen las lágrimas cada vez que me rozaba esa muela con la de arriba. Incluso encontré humillante tener que llorar de rabia pero es que, de verdad, me dolía como nada en la vida. No me importó llorar delante de mi familia y abría llorado delante de quien fuera. No lo podía soportar. Me cambiaron la medicación, me pusieron algo más fuerte y a sufrir del estómago a partir de entonces. Ya sa sabe, lo que es bueno para el bazo, es malo para el espinazo. Me surge la duda de en qué porcentaje hay que ajustar los diversos componentes de los productos para que sean efectivos contra el mal que se persigue sin fastidiar demasiado al resto del vecindario: los antiinflamatorios fastidian el estómago pero son necesarios para que el flemón no me haga parecer Vito Corleone (al cual, modestia aparte, imito bastante bien). Así debe haber pensado el lumbrera que nos acaba de subir el IVA al 18%, para que los más ricos paguemos más que los más pobres. Fabulosa idea que se suma además a la de la solidaridad. Solidaridad es lo mío: he trabajado como asalariado durante casi veinte años; he estado un año de autónomo y como he sido autónomo cuando he caído en el paro, me dice el INEM que me den morcilla... la solidaridad, siempre para los demás. Cuando he necesitado algo público me lo han negado (sigo un año después sin saber en qué consiste la ayuda que mi madre -fallecida en junio- tenía concedida por la gloriosa Comunidad de Madrid en octubre del año 2008), me han negado becas para libros año tras año. Ahora pagaré por cada producto un dos por ciento más; ¿a quién de vosotros le ha subido el sueldo un dos por ciento de golpe y porrazo? Claro, luego me cabreo cuando veo que a mi mujer le retienen más del 26% del sueldo. Será porque somos ricos...


Aviso a la SGAE que iba a haber puesto una foto de mi boca hecha con mi teléfono, pero era sencillamente asquerosa... ¡ajjjjj! No obstante, si algún valiente la quiere ver, que me escriba y se la mando... jejeje


gracias.

martes, 15 de septiembre de 2009

Pedazo de verano


Hace unos cuantos años (camino de 20) trabajaba yo en una conocida agencia de prensa en cuya sede central había corresponsales de las televisiones autonómicas, todas ellas recién nacidas. Uno de los corresponsales de Canal Sur, que tenía una mala leche y un sentido del humor extraordinarios, se iba de vacaciones en septiembre (como hacía yo hasta que tuve hijos) y dejaba preparados para los compañeros que regresaban de vacaciones entrevistas con psicólogos y temas referidos a “la vuelta al cole”, y que los cursis pretenden ahora que llamemos “síndrome posvacacional”. Y un cuerno. Todos sabemos lo que significa volver a currar, volver a clase. Yo particularmente recuerdo con pánico el mal cuerpo que se me ponía tras las vacaciones de Navidad; ese maldito día 8 de enero en el que tenías que volver y dejar tus juguetes con los que sólo habías jugado dos días. Papá Noel llegó con la democracia, y con los modernos que siguieron los dictados de El Corte Inglés (ya se sabe, la Navidad es invento suyo…) y también mis hijos pueden jugar con algún juguete desde el día 25 de diciembre.
Pero volver en otoño para un curso nuevo era un cierto alivio. Lo digo convencido: reencontrar a algunos colegas era agradable (a otros no, claro). Y sobretodo romper la monotonía en la que se convertía para algunos que aprobábamos todo (cosa que ahora, por cierto, es algo extraordinario) ese laaaaargo verano. Desde que me daban las notas en junio (a mediados) hasta el comienzo de las primeras clases (generalmente, después del Pilar) el veraaaaano era laaaaargo, con mucho montar en bici, tontear con las francesas o bucear buscando pulpos. Esos veranos los recuerdo con cariño y nostalgia, pero jopé!, lo largo que se me hacía septiembre, viendo cambiar el tiempo y viendo la playa vacía, sin colegas, sin gabachas y sin sol, que las tormentas en el Levante son de las que arrastran puentes.
Este año he vuelto con la hora pegada al culo. Sí, como lo leen Vds. Volví el pasado domingo por la tarde, y mis hijos han pasado del taparrabos y andar descalzos casi todo el día a embutirse en el uniforme y los zapatos del cole.
Yo vuelvo a las andadas: corroboro día tras día, que el curro está , pero que mal, y que con 48 años no me quieren ni para contestar el teléfono. ¿Alguien sabe de algún empleo? Con tres meses me conformo, de verdad.
Así que ahora a recortar gastos, que el único grifo que surte la economía familiar es el de mi mujer, que los autónomos no tienen derecho a paro.
Eso sí, me apunté a primeros de agosto al desempleo, y no precisamente por fastidiar las estadísticas al gobierno. A lo mejor me llaman del INEM. Yo es que siempre he sido optimista…
La caña que sale en mi foto es mía, la he hecho yo con mi cámara y la publico en mi blog. No pienso pagar a la SGAE y no pienso denunciar a quien la use. Igualito que el que ha registrado el "A por ellos, oé..." ¡Gentuza!

martes, 4 de agosto de 2009

Revisiting a hackneyed subject






We, Spaniards, usually think that Americans (that is, inhabitants of the United States) are not keen in geography. That is, as usual, one of the stereotypes that may change if you do a survey among Spanish students or citizens and ask them to mark in a world map where the Strait of Torres is or which is the capital city of Tajikistan. Following this item, and despite the usual questions (who we are, where do we come from, where do we go, when will we eat and so on), quite useful for philosophers, we can change the questions for regions in Europe, allegedly closer to our culture and easier to be answered. The answer may be amazing!
But from time to time, one is surprised by the logic and, at the same time, by the stupidity of some human beings. Spanish soccer team FC Barcelona is actually in tour along the United States, preparing the forthcoming soccer season in Spain.
Manager of this team, Mr. Laporta (should I say Thegate?), during his visit to Hollywood studios was asked by one of the stunts who act as Oliver Hardy (you know, the fat partner of the thin Stan Lauren):
-Stunt: where do you come from, my friend?

-Laporta (Thegate?) : from Barcelona, in Catalonia.

The stunt said then: , hey… he comes from abroad, he comes from Spain.

Laporta (Thegate?) turned back and replied: No, I come from Catalonia.

Interesting item: the American stunt knew much more about geography that Mr. Thegate.
Should you have any doubt, just ask Mr. Thegate to check his passport and ensure where he came from.

He escrito este artículo en inglés, primero, porque me ha dado la gana y segundo, porque he aprobado el examen Proficiency; está considerado como muy difícil y más por las circunstancias previas, pero es una buena noticia y no quería dejar pasar la oportunidad de compartirla con todos vosotros. Y además porque considero que los idiomas están hechos para comunicarse, y tonterías, las justas. ¿Verdad señor Laporta (Thegate?)
Las imágenes las he tomado prestadas de http://www.celebritydeath.wordpress.com/ (la del gordo) y de http://www.barcaloco.com/ la del equipo de mi hijo Jorge.